Retratos post-mortem
Una curiosa tradición
aparece casi al poco tiempo después de la aparición de la fotografía en el
siglo XIX, las fotos postmorten o fotos de los angelitos.
Corre el
siglo XIX, tiempos de avances científicos y liberales pensamientos., los
retratos fotográficos estaban en boga, para los vivos y para los muertos. la
idea de tener el último recuerdo de un ser querido arrebatado del entorno más próximo,
dio origen a una tradicional práctica
que en la Europa de aquellos tiempos y más
tarde en el nuevo continente, inundo los hogares y la sociedad misma buscando
inmortalizar la memoria de un difunto y mantenerlo estático a través del tiempo
y en el corazón de sus deudos por medio del contacto físico con esa romántica y
nostálgica imagen y…..¡ vencer la fealdad de la muerte!
Quizás en nuestros días,
para el hombre moderno, aparenta ser una morbosa y perversa práctica, probablemente por los temores y el terror que a la muerte atañen y que es vista como esa etapa que roba a lo que más amamos y pone
fin a la existencia pero que aquellos tiempos sin embargo, respondía a la ilusión
comprensible de mantener al amigo, a la madre, a la hija cerca de ti e
imperecedero en la mente y el corazón.
Tanta demanda de
este servicio que existían verdaderos
especialistas de las fotos post morten, artista que publicitaban sus servicios a
viva voz en los diarios de la siguiente manera: ¡se retratan difuntos a domicilio! estos artista combatían
con la muerte con todo una parafernalia de instrumentos y materiales para devolver a las pálidas mejillas el rubor
falso de la vida con maquillajes y coloretes….. Devolviendo vivaz mirada pintando
muchas veces sobre los parpados ojos
nuevos con luces propia a esa mira
opacada y
vidriosa .
vidriosa .
Es que de alguna
forma eso caracterizaba a este tipo de fotografía, buscar la naturalidad y la
vida maquillar rubor ausente con polvos sonrojados
y con alambres para enderezaban los cuerpos ya entumecidos por la
ausencia del alma buscando hacer a la muerte menos extraña, menos horrorosa,
para que el difunto pose para una foto
con una naturalidad tal, que parezca vivo y no muerto……que parezca durmiendo,
que parezca riendo entre una escena hogareña típica aunque ¡otra fuera la
realidad, Era dar vida a lo inanimado!
Quizá la pràctica decayó con el
tiempo porque por el afán desmedido del hombre aparentar vida en lo muerto se cayó
la tortura de los cuerpos y lejos de devolver la tan ansiada lozanía y
naturalidad lo que se hizo fue remarcar mas los rasgos sombríos de la muerte y volviéndola
más espantosa aún.
Fueron costumbres de tiempos pasados,
que parecen de cierta manera, Haber conseguido su objetivo, buscar la
inmortalidad de un recuerdo que podemos ver “hasta hoy en día”.
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